Tiempo Después se situa en 9177, donde se nos plantea un futuro distópico en que la humanidad ha quedado reducida a dos facciones claras, a saber, los que trabajan y los parados.
Y es que estamos hablando del genial Cuerda, por lo que el absurdo y el humor negro nos llevaran de la mano por este viaje al muy muy después con un desencadenante en apariencia inofensivo pero que desemboca en extrambótica guerra entre ambos bandos, un inocente limón.
Así, con un cierto regusto a despedida, el director nos deja entreveer con su particular manera de narrar las cosas su desencanto con nuestro mundo, y aunque este film no alcalza quizá la frescura de su obra maestra Amanece que no es poco, es como poco igual de brillante que su predecesora.
Gracias, José Luis, lo necesitábamos.
¿DE QUÉ VA?
En 9177, mil años arriba, mil años abajo, el mundo entero se ha visto reducido a un rascacielos ocupado por trabajadores y a unas afueras cochambrosas habitadas por parados. Cada uno se mantiene en su lugar y todo funciona como un reloj suizo, hasta que José María, un parado harto de pulular entre cochambre sin futuro, decide vender limonada casera ilegalmente.
Así, con un cierto regusto a despedida, el director nos deja entreveer con su particular manera de narrar las cosas su desencanto con nuestro mundo, y aunque este film no alcalza quizá la frescura de su obra maestra Amanece que no es poco, es como poco igual de brillante que su predecesora.
Gracias, José Luis, lo necesitábamos.
¿DE QUÉ VA?
En 9177, mil años arriba, mil años abajo, el mundo entero se ha visto reducido a un rascacielos ocupado por trabajadores y a unas afueras cochambrosas habitadas por parados. Cada uno se mantiene en su lugar y todo funciona como un reloj suizo, hasta que José María, un parado harto de pulular entre cochambre sin futuro, decide vender limonada casera ilegalmente.
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¿QUIÉN SALE?
Lo más correcto en este caso sería decir quién no sale, pues nos encontramos con la flor y nata de la interpretación española. Y aunque hay un hilo conductor claro que nos dicta que el "protagonista" no es otro que el osado vendedor de limonada, (Roberto Álamo), se trata sin duda alguna de una obra coral, (41 personajes, nada más y nada menos) donde cada uno tiene su sitio y su gag privado, cosa que es de agradecer.
Volviendo a Roberto Álamo, asegurar que está más que correcto en su papel de ilegal subversivo, y con el que, todo hay que decirlo, sufrí mogollón en la famosa escena en la que sube a duras penas el carrito de limonada por lo que parece una escalera sin fin.
Miguel Rellán destaca sobre su compañero anglosajón en la ficción (Daniel Pérez Prada) como Guardia Civil del Mundo, metiéndose tanto en el papel que, aun cuando suelta una sarta de disparates que traspasan el absurdo, le miras a la cara y te lo crees, lo juro.
A tener en cuenta también la interpretación de Carlos Areces, que aquí borda el papel de un recepcionista capaz de parar una revolución con paciencia infinita y discurso convincente, dejando con una soltura pasmosa frases tales como Usted no puede dejar de ser parado, porque entonces se desnaturaliza y eso es un problema para todos, y luego quedarse tan ancho. Un gallifante para el muchacho.
LO PEOR
El personaje del Rey de Bastos, (Gabino Diego) que bajo mi punto de vista está muy forzado, y que no aporta ni pena ni gloria.
ME QUEDO CON
"La Aviación"
Especial mención para Saturnino García, (ese gran barman de Mirindas Asesinas) que da vida al pastor cultivado que debe llevar el rebaño de ovejas hasta la azotea a que pasten, y que a pesar de ser un papel en apariencia minúsculo, deja una huella tremenda; aquí la experiencia es un grado, y se nota, vaya si se nota.
Y me dejo unos cuantos para no eternizarme, como esa monja lujuriosa de la que te haces cómplice al momento, (María Ballesteros), o ese jovial cura facha matando gente escopeta en mano ( Antonio de la Torre), y cómo olvidar ese barbero que lo peta Verde, que te quiero verde, al recitar poesía a sus clientes (Berto Romero), para disgusto de su competencia.
LO MEJOR
El universo de José Luis Cuerda, que se palpa en cada fotograma.
LO PEOR
El personaje del Rey de Bastos, (Gabino Diego) que bajo mi punto de vista está muy forzado, y que no aporta ni pena ni gloria.
ME QUEDO CON









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