domingo, 19 de julio de 2020

King Dza dza (Кин-дза-дза!), 1986


- Oye, en ocasiones veo...
- ¿Muertos?
- No, cine ruso y en original.
- ¿Y eso es tan malo?

Entonces, le contesto a mi interlocutor muy seria:

- ¡Ku!

Sí chavales, me costó lo mío demostrar que no estaba loca, que esta película dirigida por Gueorgui Danelia, y que surgió (créanme) para un público adolescente, con su lenguaje propio, su eterno desierto y sus pintorescos personajes calan muy hondo.

Porque King Dza Dza es una de esas joyillas raras cinematográficas del género clasificado como distopía fantástica que cuando las descubres, quieres compartirlas con los que te rodean, y crear "adeptos", como si fuera una secta exclusiva, cosa harto difícil porque yo me negué a verla hasta conseguirla en ruso original subtitulada, y no me arrepiento, al contrario, lo recomiendo, porque la música original, a cargo de Gia Kancheli, es una auténtica pasada (y aun así me quedo corta).

Además, su rodaje está lleno de curiosidades. Por ejemplo, trabajan actores no profesionales los cuales te será imposible distinguir de los que lo son, como la mujer del director o el mismo script, Stanislav Lyubshin, que ocupó el papel que rechazó Rolán Bykov por encontrarse rodando otra peli, y que no solo prestó su persona por el film, sino tambien su casa, donde se rodaron algunas de las escenas terrícolas.

Encima, a mitad del proceso, el Politburó consideró que el alcoholismo era una de las causas clave del estancamiento económico ruso, por lo que se prohibió el alcohol sin excepciones, obligando a sustituir en la película el vino por el vinagre. Y, lejos de convertirse en un lastre, consiguieron hacer de ello un guiño cómico característico.

También hubo problemas para adquirir las inmensas cantidades de bombillas que llevaban los característicos policías de Plyuk, (los etzilops), y tuvieron que esperar el cese del Primer Secreatrio del Comité del Partido Comunista de Moscú, porque éste se negó literalmente a conseguirlas, y en Rusia los particulares no podían comprarlas.

Y es que en esencia la película es eso, chatarra, arena, y si acaso un puñado de cascabeles y, sin embargo demuestra como una buena idea aunque sin recursos, puede llegar a convertirse en arte con mayúsculas, y, merecidamente, en película de culto.

Y aunque en su estreno no tuvo la recaudación esperada, con el tiempo ha ido ganando gloria y fama, y hoy en día todavía muchos rusos se identifican con este mundo inventado de Gueorgui Danelia, donde una cerilla vale más que el combustible espacial, donde los artistas actúan en jaulas con canciones histriónicas, el lenguaje es poco más que dos palabras (Kiu, que es un insulto y Ku, usado para casi todo lo demás) y las clases sociales se diferencian por el color de los pantalones.

Así que preparen palomitas y a cambio de un mísero calcetín disfruten del loco planeta de la galaxia King Dza Dza, eso sí, por lo que más queráis, no olvidar ni por un segundo el número de la Tentura del Planeta Tierra.

¿DE QUÉ VA?

Un hombre ruso y un georgiano son teletransportados, pulsando accidentalmente un botón de un aparente sin techo, hasta el planeta Plyuk. Allí, con una botella de vinagre, una caja de cerillas, y un violín, lo único que llevaban encima en el momento de tal extraño suceso, deberán convencer a dos autóctonos de clase baja para que los devuelvan a la Tierra.



¿QUIÉN SALE?

Stanislav Lyubshin es Vladimir Nikolayevich Mashkov, más conocido como tío Vova, un señor que va a comprar macarrones para su esposa y que se ve inmerso en esta aventura sin pies ni cabeza, sin comerlo ni beberlo.

Con una actuación espectacular, es la voz de la razón de ambos humanos, tanto por edad como por inteligencia, y gracias a ser fumador empedernido posee uno de los bienes más preciados de la galaxia King Dza Dza, a saber, cerillas, (que los oriundos llaman Katse) las cuales intentará usar para sobornar a los extraterrestres de casta «patsaks» que se encuentra a su paso, no con mucho éxito.

Una gozada verlo tocar el violín a lo ciberpunk, y memorable su composición "Mamá, mamá, no tengo dinerito, ¡ku!" que les reportará beneficios suficientes para sobrevivir en ese mundo hostil.


Levan Gabriadze da vida a Gedevan Alexandrovich Alexidze, el otro humano que acompaña a tío Vova en suerte y destino, y que es apodado inmediatamente como el violinista, por llevar dicho instrumento consigo.

Pero el joven muchacho no sabe tocarlo, de hecho solo lo llevaba a su legítimo dueño cuando todo se descoloca, por lo que lo cede a su compañero temporalmente, no sin recordarle constantemente que tiene que volver con él de una pieza.

Vas a pillarle simpatía desde los primeros minutos del metraje, tanto por su inocencia como por su bondad innata, que se ve enturbiada de vez en cuando por un pequeño problemilla de cleptomanía, que acaba sin embargo salvándoles la vida en más de una ocasión.

Con una actuación impecable, es un personaje que te entusiasmará de seguro.

Inolvidable su frase "Do you speak english?...Parlez vous francais?...No money...Tío Vova, para mí que estos son capitalistas".


Yevgeni Leonov, uno de los actores habituales de Danelia, es el extraterrestre y artista Uef, y aunque al principio les presenta sus respetos a los humanos pensando que son «chatlanians» (o de casta noble) pronto comprueba con su dispositivo «visator» que son dos mindundis cualquiera, por lo que pierde el interés en ellos.

Pero todo cambia al ver encenderse un pitillo a Tío Vova, pues descubre sus cerillas, que allí se cambian por combustible, y como andan cortos de éste en su nave, hacen un trato y unen fuerzas.

Hay poco que decir sobre su soberana actuación, ya que a esas alturas de su carrera se trataba de un buen veterano, el cual ya había rodado pelis como Счастливый рейс (Vuelo feliz), Дорога (El camino) o la comedia Тридцать три (Treinta y tres).


El moscovita Yuri Yakovlev es Bi, el sirviente «patsaks» de pocas luces e igualmente extraterrestre de Uef, obligado al igual que los humanos a llevar un cascabel en la nariz ante la presencia de su homónimo, y sin duda de mayor corazón que éste.

Intentará ayudar más desinteresadamente a los viajeros humanos, dándoles valiosos consejos que ayudarán a su supervivencia, e incluso regalándoles agua para beber en más de una ocasión cuando su jefe no lo ve, cosa harto generosa teniendo en cuenta que todo el agua del planeta desértico es usada para convertirse en combustible, por lo que vale más que el oro puro.

Actor renombrado tanto de cine como de teatro, fue premiado en 1976 como Artista del Pueblo de la RSFSR.


Anatoli Serenko interpreta al vagabungo interplanetario, que, al encontrarse a los dos transeúntes terrícolas por casualidad, les pide amablemente que le digan el número de su planeta en la tentura, o, por lo menos, el número de la galaxia en la espiral, porque necesita volver a su casa.

Como los dos lo ven descalzo en plena nevada, piensan que está loco y les da pena, por lo que no le creen cuando les asegura que al pulsar el botón del trasto que lleva podrían teletransportarse. Y ya se sabe, si a un humano aleatorio le dices que no pulse un botón, ¿qué hace?

Con un papel corto pero muy creíble, Serenko acabará aportando más a la historia de lo que imaginamos en un principio, y vas a reírte con él hasta que se te salten las lágrimas.

Memorable el momento calcetín.


LO MEJOR

La banda sonora y el lenguaje chatlanski.

LO PEOR

Por ponerle un pero, quizás un pelín larga.

ME QUEDO CON

Muy difícil elegir solo uno, pero por lo extremadamente absurdo y surrealista, escojo los "baños del emperador".


PUNTUACIÓN DEL 1 AL 10

10

TRÁILER



“Dígame el número de vuestro planeta en la tentura [1] o por lo menos el número de la galaxia en la espiral”.

Подробнее, para más detalles: https://ventanarusia.es/Kin-dza-dza.html. Creative Commons 'Una Ventana a Ru

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