El Inadaptado es una película noruega, filmada en Islandia, perteneciente al género distópico, del director Jens Lien, (al que yo conocía por su cortometraje Kjøkken Mitt Elektriske o Mi cocina eléctrica, 1995) con la que me tropecé por pura casualidad.
Desde entonces se ha convertido en una de mis películas favoritas de dicho género, enamorándome en primera instancia su fotografía, a cargo de John Christian Rosenlund, y luego sumando el transfondo de la historia, redonda, perfecta, cínica cuando tiene que serlo, pausada cuando hay que reflexionarla, sorprendente y extraña como ella sola.
Con un magnífico guión a manos de Per Schreiner, nos encontramos ante una sociedad fría, gris, aséptica, que te proporciona todo lo que puedas desear antes de que te atrevas si quiera a desearlo. Pero algo no encaja. Algo anda "roto". Y al protagonista de esta historia, que se ve arrastrado involuntariamente hasta aquí, no se le escapa este detalle.
Porque en esta cuidad perfecta no existen las emociones, ni los sentimientos, ni, en el fondo, lo que es en esencia la humanidad. El aire es de lata. El chocolate caliente no tiene sabor. El alcohol no embriaga. El sexo no excita. La muerte no horroriza. Las personas parecen máquinas. Máquinas preparadas para recibir la felicidad.
Y de repente uno se sorprende echando de menos las risas infantiles en la calle, porque, ¿dónde están los niños? ¿Dónde la espontaneidad? ¿Y la improvisación?
Los días se suceden en fila india, uno detrás de otro, pero a él, al nuevo, le cuesta adaptarse. Por mucho que los demás le sonrían. Por muchas galletitas insulsas que le den. Hasta que una noche de vuelta a casa descubre una melodía a través de un tragaluz. Una melodía que deberá mantener en secreto. Una melodía que lo cambiará todo.
Con reminiscencias que me recordaron a The Lobster (Langosta) de Yorgos Lanthimos, de la que ya hablaremos aquí más adelante, y trazos de The invasion of the body snatchers (La invasión de los ultracuerpos) de Phillip Kaufman, El Inadaptado nos habla de la soledad del lúcido, y de la necesidad de sentirse vivo, aún a través del dolor, cueste lo que cueste.
Visualmente impresionante, y cargada de una comicidad negra y certera, este proyecto de Jens Lien es, bajo mi modesta opinión, de visionado obligado. No se la pierdan.
¿DE QUÉ VA?
Andreas, sin conocer el motivo, acaba de llegar a una extraña ciudad en un solitario autobús. Lo recibe un cartel de Bienvenida. Descubre que ya tiene un
trabajo asignado, casa e incluso encuentra pareja, pero siente que algo no va bien. La gente
que lo rodea parece vacía y superficial, y sus intentos por escapar de
ese tipo de vida, incluyendo la propia muerte, se verán abocados al fracaso.
¿QUIÉN SALE?
Trond Fausa da vida a Andreas, y he de mencionar como curiosidad que aparte de actor, es director de cine y poeta. Hace un papel sublime de atormentado suicida, y es una verdadera pasada verlo beber a lo desesperado intentando en vano emborracharse, vas a pasar del llanto a la risa en la famosa escena del tren, donde literalmente "se sale", o sorprenderte animándole desde el sofá mientras excava a lo espeleólogo aficionado.
Logra conectar con el espectador gracias a un magnetismo innato que traspasa la pantalla. En esta película solo puedo hablar muy positivamente de su trabajo.
Johannes Joner es Håvard, el comprensivo y nuevo jefe de Andreas, que hará todo lo posible porque éste se integre. Le ofrecerá chicles, galletitas, he incluso todo el dinero adelantado que necesite.
Histriónicamente amable, vas a reírte con él lo suyo, con escenas como la de la fotocopiadora o la del dedo cercenado.
Petronella Barker hace un brillante papel como Anne Britt, la novia perfecta de Andreas, obsesionada hasta límites insospechados con el interiorismo, y por tanto pegada siempre a los catálogos de muebles, cosa harto graciosa porque al final su casa, a dónde se muda el prota, acaba exactamente igual que el resto de las casas de la cuidad.
Fría e imperturbable, impresionante en la escena donde ve a Andreas llegar como una masa sanguinolenta y deforme, y, en vez de asustarse o pretender curarlo, le pregunta tranquilamente si le parece bien ir a una barbacoa el próximo sábado.
Birgitte Larsen es Ingeborg, una rubia en aparencia dulce y más comprensiva que Anne, por lo que Andreas la convierte inmediatamente en su amante y se enamora locamente de ella, y decide, en un arrebato, dejar a Anne para pedirle matrimonio.
Pero entonces descubre que él no es el único en la vida de Ingeborg, en una escena tragicómica en un restaurante que, como poco, no vas a olvidar facilmente.
Per Schaanning es el inestable Hugo, al que conoce casualmente en los baños de un bar y al que Andreas sigue sin que el otro lo sepa hasta su casa, pues por su discurso parece igual de lúcido que él.
Entonces descubre que el limpiador esconde una grieta en su casa, una grieta de la que sale una música embriagadora de la que no se pueden apartar.
LO MEJOR
Disfrutable desde el principio hasta el final.
LO PEOR
Lo sobreactuado del beso de los adolescentes en los primeros minutos, que llega a ser nauseabundo.
ME QUEDO CON
Su segundo momento suicida en el tren.
PUNTUACIÓN DEL 1 AL 10
9
TRAILER








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