jueves, 4 de febrero de 2021

Calvaire (Calvario), 2004

 

 

Calvarie es una película que me ha dejado completamente descolocada. Y es que esta mezcla de thriller de pueblo profundo conjugada magistralmente con el survival más malsano, donde la niebla, como un personaje más de la trama, nos introduce en un climax donde el terror más puro y duro se hace patente, nos arrastrará irremediablamente, o incluso dulcemente, hasta la locura.

Horror a lo belga, de la mano de Fabrice Du Welz, desconocido para mí hasta este momento pero al que no pienso quitarle ojo, pues la dirección de este extraño film es impecable y, sin grandes artificios, sin litros de sangre ni espectaculares efectos de sonido en los momentos más tensos, (aumentando más la angustia si cabe pues lo más gore ni te lo ves venir), consigue hacérnolos pasar muy que muy mal. 

Destacable esos giros de cámara tan bien estudiados, el insinuar, más que mostrar, esa atmósfera enfermiza cuando toca,y el impecable in crescendo al que nos somete, con un final, para mi gusto, perfecto.

Extrañamente no se estrenó en nuestro país, que prima a veces más por la americanada de turno mediocre, por lo que si queréis disfrutar esta mezcolanza de Misery con La Matanza de Texas vais a tener que tirar de internet, y como siempre os recomiendo, si podéis elegir, en original subtitulado. Merece la pena.

Además vais a hallar más de una escena que se os va a quedar grabada en la retina. Como ejemplo el bizarro baile dantesco, el jabalí persigue-putas, o la bacanal íntegramente masculina con un ternero. ¿Te vienes a buscar a Gloria?

 

¿DE QUÉ VA?

 


 

Marc Stevens, un cantante sin mucho éxito que ameniza veladas en residencias de ancianos, tiene una avería con su furgoneta una noche de tormenta en pleno bosque profundo. Se topa entonces con un autóctono que busca a su perra perdida y que, a regañadientes, lo lleva hasta una antigua fonda aislada del pueblo. Pero los verdaderos problemas de Marc llegan cuando su anfitrión y mesonero le confunde con una persona que conoció y que lo acabó abandonando.

 

¿QUIÉN SALE?

 


 

El actor francés Laurent Lucas, que debutó en el cine como seropositivo en I Hate Love (1997), y al que conoceréis por proyectos más destacados como Lemming (2005), o Alleluia (2014) da vida al incauto Marc Stevens, que cual Jesucristo, va a padecer las de de Caín durante los 94 minutos que dura la película. 

Impecable actuación que nos muestra poco a poco y sin concesiones la degradación humana en todos sus ámbitos, y como el martirio constante tanto físico como psicológico puede llevarnos a perder el sentido de la realidad e incluso, si escarbamos un poco más allá, la identidad propia.

Como ya os digo, papelón de los buenos.

 


Al también francés Jackie Berroyer, que quizás os sonará de films como Lune froide, (1991) o
Pitchipoï (2014), le toca el papel de Bartel, el mesonero ido y ex-comediante que sentirá una afinidad instantánea por nuestro protagonista debido a que ambos, según su critero, son artistas y por ello deben comprenserse mutuamente.

Renegando del pueblo porque según él "no comprenden a la gente como nosotros", hará lo imposible para que la estancia del cantante se alargue indefinidamente, o, en última instancia, hasta que la muerte los separe.

De aspecto bonachón, lo veremos contar un chiste desternillante con una cara de pena acojonante, hablar con un mecánico inventado desde un teléfono fijo sin cables, e incluso crucificar al pobre Marc en nombre del amor. 

Un personaje intenso y lleno de matices, que ya desde su primera intervención vas a notar que tiene más de un tornillo suelto. Lo que no te esperas es que con los que le faltan puedas llenar siete cajas de herramientas enteras.




El belga Jean-Luc Couchard, muy apegado al teatro y reconocido por cortometrajes como Douce nuit (2005), o pelis como Ladyboys (2010), interpreta al atormentado Boris, quién vaga de noche por el bosque constantemente con una linterna en busca de su perra perdida, Gloria, y que al parecer tiene un retraso mental considerable. 

Es quien, sin malas intenciones, lleva a Marc hasta su calvario particular, ya que es el único del pueblo que tiene una extraña relación de amistad con el mesonero, porque ambos ambos han perdido al amor de su vida, aunque en su caso sea un perro que resulte ser vaca.

Tierno y a la vez cruel por omisión, tal vez quizás por la incomprensión del mundo que le rodea, aunque actúe de secundario nos va a dejar un personaje singular difícil de quitar de la cabeza.



El recientemente fallecido Philippe Nahon, de origen francés, mundialmente conocido por su personaje del carnicero en el cortometraje Carne (1991), y que ha actuado en películas como Virgil (2005) o Irreversible (2002), es en Calvaire el cazador Robert Orton, quién nos demostrará, con un papel cortísimo pero con tintes muy brillantes, que aún se puede estar más loco y dar más miedo que el mesonero Bartel, su archienemigo declarado.

Una gozada verlo escopeta en mano y jabalí del infierno atado por una cuerda en otra, dando mucha vida a alguien a quien no desearías encontrarte en un bosque perdido de la mano de Dios, pero tampoco en una plaza del pueblo a plena luz del día. En definitiva, un malo de los que hacen historia. 

 

LO MEJOR

 

La dirección y el uso glorioso del color.

 

LO PEOR

 

Alguna pequeña incongruencia en el guión.

 

ME QUEDO CON 

 

La danza macabra. No sabía si reír, llorar, ponerme a bailar con ellos o morirme de miedo.



PUNTUACIÓN DEL 1 AL 10


8

 

TRAILER

 



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Y tú, ¿qué opinas?