I Am a Ghost es una de esas pequeñas maravillas que, cuando ya creías que lo habías visto todo sobre un tema tan repetido a lo largo de la historia del cine como es el de los fantasmas, te hace volver a creer en la capacidad creativa de la humanidad.
Y es que, aunque estamos delante de una ópera prima de bajisímo presupuesto, con una simpleza visual que definiría como alucinante en toda su desnuda naturalidad, su originalidad acaricia lo sublime.
Y cuando descubres que el director es el responsable del guión, la fotografía, e incluso de su producción, además de encargarse personalmente del montaje, que en total creo recordar que el elenco responsable de la película no sobrepasa las seis personas, y que el film aguanta con una única protagonista y una sola ubicación, comprendes que, para llevar a buen puerto una buena idea, no son necesarias inversiones astronómicas.
Despojada así de adornos supérfluos, esta cinta independiente, con leves tintes que podrían recordar a The others, 2001, (traducida como Los Otros) y cierta locura de Groundhog Day, 1993,(Atrapado en el tiempo), e incluso en sus momentos finales con cierto sabor a Ju-on, 2000, (La maldición), no nos lleva, sin embargo, a engaños sorpresivos. El terror, aquí, radica en otro lado.
Y la angustia, (creo que no lo había pasado tan mal desde que vi Buried, (en español Enterrado), allá por el 2010) ya os lo digo, la teneís asegurada.
Eso sí, afirmar también que no es una obra para todos los públicos. Tiene tanto fanáticos como detractores, y si lo que te va son los efectos especiales a cascoporro, y el cine puramente comercial, aquí no vas a encontrar nada de esas dos cosas.
Advertir, también, que los quince primeros minutos pueden dejarte fuera de juego. Pero, no, amigos, el director no se está riendo de nosotros, ni es una broma macabra, ni un sintentido indie. Estos trazan un camino que te lleva a la postrera comprensión, un camino poético, (algunos planos semi-fijos tienen una fotografía de diez) para mi gusto, lleno de minúsculas variaciones que lo son todo.
Por lo que si decides quedarte en esta mansión victoriana, no va a decepcionarte ni un poquito. Yo he sentido la necesidad de verla dos veces y, puedo decir con todas las de la ley, que aún no puedo quitármela de la cabeza.
Director al que pienso seguir y recomiendo que, si son listos, hagan un idem.
¿DE QUÉ VA?
Emily es un fantasma atormentado, y recorre cada día su hogar
preguntándose por qué no puede abandonarlo. Hasta que el ciclo sin querer se rompe cuando oye a Sylvia, una medium contratada para liberar a la casa de malos espíritus.
¿QUIÉN SALE?
Toda esta grandeza no hubiese alcalzado su culmen sin la impresionante actuación de Anna Ishida, que hace un papelón trasladándonos a la turbia visión del propio fantasma, Emily, en apariencia una muchacha tranquila y confusa, que realizando las tareas más cotidianas ( las mismas que cuando estaba viva) en un eterno bucle que va de menos a más, acabará estallando con un ritmo frenético en la mismísima rueda de la locura.
LO MEJOR
Su originalidad y su estilo propio.
LO PEOR
El principio puede llegar a confundir.
ME QUEDO CON
El momento dual en la alfombra.
PUNTUACIÓN DEL 1 AL 10
7
TRAILER




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