jueves, 10 de septiembre de 2020

I Am a Ghost (Soy un fantasma), 2012


I Am a Ghost es una de esas pequeñas maravillas que, cuando ya creías que lo habías visto todo sobre un tema tan repetido a lo largo de la historia del cine como es el de los fantasmas, te hace volver a creer en la capacidad creativa de la humanidad. 

Y es que, aunque estamos delante de una ópera prima de bajisímo presupuesto, con una simpleza visual que definiría como alucinante en toda su desnuda naturalidad, su originalidad acaricia lo sublime. 

Y cuando descubres que el director es el responsable del guión, la fotografía, e incluso de su producción, además de encargarse personalmente del montaje, que en total creo recordar que el elenco responsable de la película no sobrepasa las seis personas, y que el film aguanta con una única protagonista y una sola ubicación, comprendes que, para llevar a buen puerto una buena idea, no son necesarias inversiones astronómicas. 

Despojada así de adornos supérfluos, esta cinta independiente, con leves tintes que podrían recordar a The others, 2001, (traducida como Los Otros) y cierta locura de Groundhog Day, 1993,(Atrapado en el tiempo), e incluso en sus momentos finales con cierto sabor a Ju-on, 2000, (La maldición), no nos lleva, sin embargo, a engaños sorpresivos. El terror, aquí, radica en otro lado. 

sábado, 29 de agosto de 2020

Delicatessen, 1991



Delicatessen es una película francesa donde se dan la mano el humor más negro y la ciencia ficción más distópica, codirigida por Jean-Pierre Jeunet y Marc Caro, y protagonizada por el siempre genial Dominique Pinon y la polífacética Karin Viard.
 
Así, en una Francia de época futura indeterminada, la contaminación, el desempleo y el hambre han reducido la población de manera exponencial, sobreviviendo apenas unos pequeños nucleos de personas, que se apiñan (al parecer) en bloques, muy separados entre sí, con una gran neblinosa nada entre medio, e interconectados por un cartero y un puñado de taxis que cobran los zapatos que el viajero lleve puestos.

De este modo peculiar nos hallaremos frente a uno de estos edificios comunales, a dónde arriba nuestro protagonista masculino ex-circense con la promesa de un puesto de trabajo como obrero de mantenimiento a cambio de casa y comida, y que es regentado por un carnicero con pinta de Jason Voorhees pero en gordo y sin máscara, cuya cara de decepción al ver llegar al esmirriado artista ya te hace sospechar que lo que menos le importa a este casero es que se cambien bien las bombillas.

Y es que en esta comunidad bizarra y loca, cuyo objetivo fundamental en la vida es alimentarse, vamos a encontrar personajes de lo más surrealistas y divertidos, como por ejemplo la co-protagonista en este caso miope y violonchelista (que se empeña en no usar gafas) hija del carnicero, o el señor del bajo que vive voluntariamente inundado y cuyas mejores amigas son las ranas y las babosas, o la familia que está dispuesta a donar a la abuela por la causa y que son incapaces de controlar a sus hijos malignos, o los dos artesanos que fabrican metódicamente cubos de juguete con sonidos de vacas, y que decir de la eterna esposa suicida que, ante la impasividad del marido, tiene muy mala suerte en su obcecada y creativa obsesión por matarse.

lunes, 10 de agosto de 2020

Swiss Army Man, 2016


Swiss Army Man entraría dentro del género que tildaríamos como comedia dramática, aunque con muchos (pero muchos) tintes de humor negro, y es que nos encontramos ante la arriesgada, loca, bizarra, y apasionante apuesta de Dan Kwan y Daniel Scheinert que conquistó y ganó el Festival de Sitges, y, por contra, provocó la espantada de la mitad de la sala en su estreno en Sundance.

Porque esta grotesca y kafkiana historia esconde, debajo del absurdo, un canto a la amistad eterna, una oda al amor como el verdadero sentido de la vida, donde la imaginación es el arma más poderosa para sobrevivir, y la cordura socialmente aceptada queda relegada ante lo que de verdad importa, seguir sintiendo.

Y ojo, porque aunque la enajenación del naúfrago te la ves venir desde el primer minuto del metraje, lo que no te esperas es la inmensa, disparatada y conmovedora maravilla en que va a implosionar.

Si a ello le sumas una fotografía escandalosamente bella de Larkin Seiple, una banda sonora (casi exclusivamente a capella) de las mejores que escuchado a cargo de Andy Hull y Robert McDowell, y una poderosa y acertada dirección, teniendo en cuenta que va a dos manos, hay que estar muy muerto, nunca mejor dicho, para no valorar esta película como un verdero tesoro, un soplo de aire fresco que, ante tanto remake, y tanto marvel y tanto slasher idiota brilla igual que el maletero de Tarantino.

lunes, 20 de julio de 2020

El inadaptado (Den Brysomme mannen), 2006


El Inadaptado es una película noruega, filmada en Islandia, perteneciente al género distópico, del director Jens Lien, (al que yo conocía por su cortometraje Kjøkken Mitt Elektriske o Mi cocina eléctrica, 1995) con la que me tropecé por pura casualidad.

Desde entonces se ha convertido en una de mis películas favoritas de dicho género, enamorándome en primera instancia su fotografía, a cargo de John Christian Rosenlund, y luego sumando el transfondo de la historia, redonda, perfecta, cínica cuando tiene que serlo, pausada cuando hay que reflexionarla, sorprendente y extraña como ella sola.

Con un magnífico guión a manos de Per Schreiner, nos encontramos ante una sociedad fría, gris, aséptica, que te proporciona todo lo que puedas desear antes de que te atrevas si quiera a desearlo. Pero algo no encaja. Algo anda "roto". Y al protagonista de esta historia, que se ve arrastrado involuntariamente hasta aquí, no se le escapa este detalle.

Porque en esta cuidad perfecta no existen las emociones, ni los sentimientos, ni, en el fondo, lo que es en esencia la humanidad. El aire es de lata. El chocolate caliente no tiene sabor. El alcohol no embriaga. El sexo no excita. La muerte no horroriza. Las personas parecen máquinas. Máquinas preparadas para recibir la felicidad.

domingo, 19 de julio de 2020

King Dza dza (Кин-дза-дза!), 1986


- Oye, en ocasiones veo...
- ¿Muertos?
- No, cine ruso y en original.
- ¿Y eso es tan malo?

Entonces, le contesto a mi interlocutor muy seria:

- ¡Ku!

Sí chavales, me costó lo mío demostrar que no estaba loca, que esta película dirigida por Gueorgui Danelia, y que surgió (créanme) para un público adolescente, con su lenguaje propio, su eterno desierto y sus pintorescos personajes calan muy hondo.

Porque King Dza Dza es una de esas joyillas raras cinematográficas del género clasificado como distopía fantástica que cuando las descubres, quieres compartirlas con los que te rodean, y crear "adeptos", como si fuera una secta exclusiva, cosa harto difícil porque yo me negué a verla hasta conseguirla en ruso original subtitulada, y no me arrepiento, al contrario, lo recomiendo, porque la música original, a cargo de Gia Kancheli, es una auténtica pasada (y aun así me quedo corta).

jueves, 16 de julio de 2020

As the Gods Will (神さまの言うとおり), 2014

 

Quién hoy en día no conozca al controvertido Takashi Miike, es que no visiona cine japonés. Lo que más sorprende a primera vista es la cantidad de cintas que produce, siendo uno de los cineastas asiáticos más pródigos, así que lo raro es que no te toparas aunque fuera sin querer con uno de sus múltiples proyectos, que, todo hay que decirlo, no son "para todos los públicos".

Con títulos en su haber como la fantástica Ichi the killer, o la imborrable y perturbadora Audition, hay que admitir que últimamente ha tirado más por un cine más comercial y adolescente, por lo que si esperas ver rastros de ese primer Miike (donde lo mismo te agobiaba a tope con imágenes de explícita zoofilia que, de buenas a primeras, te llevaba hasta un universo donde una vagina menstruando y tirando dardos venenosos era lo más corriente del mundo) ésta sin duda no es tu película.

Lo que puedo afirmar con toda tranquilidad es que sí encontrarás ese hilo conductor característico del director, donde el folklore japonés y el manga están muy presentes, de hecho, As the Gods Will se trata de una adaptación del cómic que lleva el mismo nombre, éste creado por Muneyuki Kaneshiro y Akeji Fujimura.

martes, 7 de abril de 2020

Milán , Calibre 9 ( Fernando di Leo, 1972)




SINOPSIS.

En un intercambio , 300.000 dólares pertenecientes a la banda del americano desaparecen. Tras la desaparición del  dinero , Ugo Piazza es condenado a la cárcel. Una vez termina su condena , Rocco, un gánster del americano , le espera a su salida para saber dónde se encuentra el dinero.

LA TRILOGÍA DEL MILIEU.

Inspirado por las novelas policiacas de Giorgio Scerbanenco , Fernando di Leo ilustró algunos de los hitos del Poliziotteschi o Italo-crime según algunas denominaciones, subgénero que heredaba las tendencias del polar francés , las películas de vigilantes americanas y varias de las tendencias estilísticas del giallo. Y todo ello bajo un clima de agitación sociopolítica (Los años de Plomo) .
El cine italiano de esa época necesitaba abrir nuevos senderos ya que el auge del spaguetti western estaba declinando (de hecho , uno de los taquillazos de esa época corresponde a Le llamaban Trinidad , versión caricaturesca del western italiano) y una películas americana de esa época abrió un atractivo filón: Harry , el Sucio ( Don Siegel ,1971). La desmesura latina hizo el resto, dinamitando conceptual y estéticamente los patrones en que se basaba.
En este contexto , di Leo construye su mítica Trilogía , de la que Milán , Calibre 9 , es su primer punto de contacto. Tras filmar ésta, cerraría el círculo con La mala ordina(1972) , conocida en España como Nuestro hombre en Milán y en 1973 rueda Il boss(Secuestro de una mujer).

MARIO ADORF.



Mención aparte merece la interpretación de Mario Adorf. Si bien el elenco es encomiable ( desde Bárbara Bouchet (inolvidable en su escena inicial de La tarántula del vientre negro( Paolo Cavara, 1971) a Philippe Leroy  (Las horas desnudas (Mario Vicario, 1964) , destaca la histriónica puesta en escena del actor suizo . De extensa filmografía en el mercado europeo , en 2016 fue galardonado en el Festival de cine de Locarno por su trayectoria junto a tótems como Roger Corman o Howard Shore. Su caracterización de matón simpático recuerda en no pocos puntos al Tucco de Eli Wallach en El bueno , el feo y el malo (Sergio Leone,1966). Y su carisma ha encandilado a no pocos directores , como es el caso de Quentin Tarantino , que en no pocas ocasiones ha manifestado su deuda para con este film.

VIOLENCIA BASTARDA

Macarra y amoral. Amoral como cualquier poliziesco que se precie (recordemos Milán tiembla, la policía pide justicia (Sergio Martino, 1973)) , su estética feísta , su cruda violencia y su brutal sinfonía ( que merece apartado al margen) se engranan como un reloj de alta precisión para ofrecernos un espectáculo sombrío y ( sí) elegante a la par , pues di Leo ofrece una sofisticada puesta en escena pese a narrarnos un turbio entramado. También merece recordar que fue una de las últimas interpretaciones del genial Frank Wolff ( La muerte camina con tacón alto (Luciano Ercoli, 1971) y la Obra maestra Hasta que llegó su hora(Sergio Leone,1968)) antes de suicidarse en un hotel de Roma a la edad de 43 años.


OSANNA Y LUIS BACALOV.


La banda sonora merece, por sí sola, un puesto de honor en la memoria cinematográfica. La película no sería la misma sin su sinfonía , presente desde los títulos de crédito. Ganador de un Óscar por El cartero y Pablo Neruda (MIchael Radford,1994) y fallecido en 2017 , Bacalov compuso un puñado de obras que están en los anales del séptimo arte : Django ( del denominado otro Sergio , Corbucci (1966), pieza maestra eclipsada por el torrente que supuso Leone), Yo soy la revolución( Damiano Damiani, 1966) o la más reciente Django Unchained ( Quentin Tarantino,2013).  En esta ocasión el argentino ( y nacionalizado italiano) contó con la inestimable aportación del grupo de rock progresivo napolitano Osanna.

MILÁN, ESCENARIO Y ACTOR.



Plató cinematográfico de innumerables obras , como Teorema( Pier Paolo Pasolini, 1968), El árbol de los zuecos ( Ermanno Olmi, 1978) o Rocco y sus hermanos ( Luchino Visconti, 1960) , la ciudad de Milán se convierte en envoltura y participante del desarrollo del argumento. Sombría y oscura como el guión , nostálgica y anónima en su magnitud, el arranque del film nos sitúa ante la Piazza del Duomo, lugar de encuentro y desencuentro, cuya catedral observa impasible el curso de los acontecimientos , del mismo modo modo en que Di Leo observa a sus criaturas . Di Leo no censura , observa y registra para el observador un mundo amoral , aséptico ante el escrutinio de un mundo sin Dios ( o donde Dios se olvida de sus vástagos) y donde los personajes están arrojados a la existencia con el único objeto de sobrevivir. Una epopeya nihilista sin redención, donde hasta los posibles atisbos de esperanza quedan pulverizados ante el demiurgo Di Leo, impasible contemplador de unos hechos donde no cabe la esperanza.

CONCLUSIONES.




El genuino género cinematográfico del poliziottescho permite , desde su atemporalidad , lanzar interrogantes sobre sombras que aún hoy día nos sacuden. Excelente sendero de reflexión y entretenimiento y  susceptible de mil interpretaciones, a quien guste del género se recomienda no solo la visualización de muchos de sus exponentes , sino también el visionado del excelente EUROCRIME¡ The italian cop and gansters films that ruled 70s ( Mike Malloy, 1972) así como la recopilación Beretta 70, excelente ejemplo de las músicas de estos añorados films.

CALIFICACIÓN: 9/10.

LO MEJOR: Su banda sonora.

LO PEOR: Que no mantenga siempre el ritmo de su desbordante inicio.

viernes, 27 de marzo de 2020

Cría cuervos, 1976



Cría Cuervos fue rodada poco antes de la muerte del Caudillo. Coincidía pues su estreno tras el fallecimiento de éste, en una etapa española convulsa y llena de cambios, cosa que benefició al film debido a que jugaba a bordear (e incluso en algunos pasajes a traspasar) la línea entre lo moral y lo políticamente correcto, dejando un mensaje velado, por temor a la censura, todo hay que decirlo, que no casaba para nada con lo que promulgaba el franquismo. 

Ejemplo de ello es la figura paterna de la protagonista, un militar condecorado y muy apreciado entre sus congéneres, pero que se nos presenta teniendo relaciones sexuales con la mujer de un amigo, mientras su hija lo observa todo silenciosamente desde la escalera.

Este hecho en concreto, el dibujo perfilado de un comandante adúltero, se ganó la oposición más férrea de la mano de militares españoles influyentes, incluyendo al vicepresidente del gobierno Santiago Díaz de Mendívil, que intentaron hacer presión para vetarla, aunque sin éxito. 

También el sexo se mantiene presente en otras escenas, como cuando Ana, (que nos servirá de narradora crucial, y cuyos ojos se convertirán en nuestros ojos) ve como su hermana mayor toma prestado de su tía un sujetador que apenas puede rellenar, para mirarse luego complacida en el espejo, reflejando en el brillo de esa mirada el despertar sexual, temprano y confuso, que sin embargo no se juzga ni cataloga.

Y esto es quizás un punto fuerte de Cría Cuervos, que lejos de ahondar en el bien o en el mal, simplemente muestra con descaro, abriendo una mirilla que nos acerca nostálgicamente a esa curiosidad infantil de la que todos alguna vez hemos sido partícipes, ejemplarizada en muchas secuencias, como en el momento cuando Ana pregunta a su nana si le ha amamantado al nacer y le pide, consecuentemente, ver sus pechos, y donde se suma la incomprensión del mundo de los adultos, con las prisas injustificadas de dejar la niñez atrás.

miércoles, 18 de marzo de 2020

Death Bed: The Bed That Eats, 1977



Como siempre me gusta traeros de lo bueno lo mejor, y de lo mejor lo superior, vengo esta noche aciaga a hablar de una pedazo de obra maestra (menos mal que no me estáis viendo en directo, porque me estoy muriendo de risa) titulada Death Bed: The Bed That Eats (La Cama de la Muerte: La Cama que Come).Y sí, es una cama. Una cama que come.

Si aun así tenéis los cojones de buscarla, por los motivos cualesquiera que sean, (en mi caso particular si no me trago de vez en cuando una porquería mayúscula pues es que no soy feliz, para que mentiros) advertiros que es un poco difícil de encontrar, pues el mismo director, George Barry, ni si quiera se acordaba de haberla hecho, y analizándola seriamente lo comprendo, tenía que estar puesto de drogas hasta las cejas durante el rodaje.

Por cuestiones que también escapan a mi entera compresión, una copia que no ardió sin más porque se odiaba a sí misma (no la quería ni la combustión espontánea) siguió rulando libremente por el mundo, y claro, como ocurrió con The hands of fate, 1966, (Las Manos del Destino, de Harold P. Warren, conocida también simplemente como Manos), Reefer Madness o Tell Your Children, 1936, de Louis J. Gasnier, (traducida como Locura Canábica o Digan a sus niños) o la más reciente en el tiempo Troll 2, 1990, de Claudio Fragasso, que ya analizamos aquí anteriormente, surgió una legión de fans alrededor de esta cama poseída exigiendo al director su lanzamiento original en dvd.

Ya por entonces el famoso y controvertido crítico cinematográfico estadounidense Roger Joseph Ebert, (controvertido por reducir mediante su columna Siskel & Ebert la crítica a pulgares arriba o pulgares abajo) y cuya película favorita era Citizen Kane, 1941, (Cuidadano Kane) y que acabó ganando el premio Pulitzer, le dio un like y elogió a este mueble que mastica, porque sí, mastica.

viernes, 13 de marzo de 2020

¿Quién puede matar a un niño?, 1976



En ¿Quién puede matar a un niño? nos encontramos ante un pedazo de obra maestra, que aunque no recibió en su momento el tratamiento que realmente se merecía, (ya que estamos hablando de los setenta, y el tabú de matar un puñado de críos presentado a una sociedad española reprimida, y aun no curada de espanto, fue una acción tachada como poco de excesiva y como mucho de loca), con los años ha ido ganando peso, más aún si la comparamos con las porquerías de terror psicológico que nos podemos encontrar actualmente. 

Y es que el responsable no es otro que el gran Narciso Ibáñez Serrador, que marcó a toda una generación entera allá por 1966 con sus exquisitas Historias para no dormir, y que acabó más enfocado a la dirección y producción de televisión, dejándonos solamente dos joyitas en su haber como director de cine, ambas del género de terror, hablamos de La Residencia, (1969) y esta que ahora mismo analizamos, ¿Quién puede matar a un niño? (1976).

Este sólido clásico cobró vida a partir de la novela de Juan José Plans, que a su vez nació de un conjunto de historias que él mismo narraba por la radio (un gustazo oírlo, por cierto, si tienen la oportunidad de encontrar algo por la red les recomiendo que lo hagan, hallarán una voz que no tiene precio) y cuya idea surgió al ver una imagen de la guerra de Vietnam, donde unos niños intentaban huir sin éxito mientras el napalm estallaba a su alrededor. 

A Chicho le encantó el concepto, pero he de aclarar que existen diferencias entre el libro y el film, ya que mientras que en el primero la maldad de los niños es explicada por una especie de polvo espacial que cae sobre ellos en un meteorito, en el segundo no se sabe qué es exactamente lo que origina ese cambio en toda una isla entera, achacándolo quizás más a una especie de venganza común por todos los crímenes cometidos contra los infantes a lo largo de la Historia, que a motivos alienígenas.

sábado, 7 de marzo de 2020

Waxwork, 1988



Casi finalizando la decáda de los ochenta, el Slasher (cuyo principio se basaba en la aparición de un psicópata x, que por diversas cuestiones estaba tremendamente traumatizado, y cuyo hobbie principal era matar a chicas y chicos guapos moderada o rematadamente idiotas, que se metían Dios sabe por qué en entornos aislados e inhóspitos, y si pillaba a estos adolescentes en pleno acto sexual, mejor que mejor) se hallaba ya de capa caída, debido a la explotación y repetición de este género que tuvo su auge en los setenta y continuó hasta mediados de los ochenta, con pelis que actualmente ya son consideradas de culto, como The Texas Chainsaw Massacre, 1974, (La matanza de Texas), Friday the 13th, 1980, (Viernes 13) , o Madman, 1981, entre otras.

Es por eso que los directores amantes del terror enfocados al público objetivo juvenil buscaban, ante la bajada de taquilla, desesperadamente reinventarse, aunque muy pocos lograron dar con la tecla, cosa que claramente consiguió Anthony Hickox, que se estrenó con Waxwork en 1988 (Museo de Cera).

Y es que teniendo en cuenta de que se trataba de su primera incursión en el cine, que estamos hablando de serie B y que contaba con un presupuesto más que modesto, ciertamente superó todas las expectativas, y dio un nuevo sentido a la horror movie, haciéndose un merecido hueco en el género, porque debemos admitir, analizando su trayectoria posterior, de la que no soy muy fan,(a excepción de la segunda parte de ésta, titulada Waxwork II: Lost in Time, 1992, traducida al español como Museo de Cera II: El misterio de los agujeros negros, sin duda de menor calidad que su antecesora), que aquí estuvo realmente inspirado.

De esta forma nos encontramos ante un original film que homenajea a los monstruos clásicos (Drácula, el hombre lobo, la momia, el hombre invisible, o Frankenstein, entre otros) así como a personajes físicos que hicieron fama por su extremada maldad, (como Jack el Destripador o el mismo Marqués de Sade) conectándolos entre sí a través de diferentes historias, y donde el hilo conductor son las mismas figuras de cera, que tienen la capacidad de atrapar el alma y llevar a su mundo a los incautos observadores. 

miércoles, 4 de marzo de 2020

Jojo Rabbit, 2019



Tengo que afirmar que yo ya era fan de Taika Waititi. Fue cuando por casualidad me tropecé con una crítica en internet de su falso documental de vampiros, What We Do in the Shadows, 2014 ( Lo que hacemos en las sombras) y es que teniendo en cuenta que a) me pirran los documentales, y b) que saco brillo a mi más preciada colección de dvds de Classic Monsters Collection, fue ver la palabra vampiros y allá que fui corriendo al videoclub a buscarla.

Y en el punto exacto donde ese delicioso grupo de vampiros le realizan al nuevo iniciado el "corro de la vergüenza", definitivamente me enamoré del humor negro y la inteligencia del director. Recuerdo haber dicho en voz alta, "Ojo, que aquí tenemos un filón". 

Y claro, como cuando te dan algo bueno buscas más, no paré hasta conseguir Boy, 2010, (Chico), y me encontré de repente en una granja colorida con un chaval obsesionado con Michael Jackson, una cabra, un hermano pequeño con supuestos superpoderes, y esa mezcla de animación y fantasía que a mí, personalmente, siempre me conquista.

Fijarse hasta dónde llegó el tema que, aunque no soy nada de superhéroes y nunca me ha terminado de llegar la saga de Marvel Comics, fue ver que Taika dirigía Thor: Ragnarok, 2017, y me la tragué enterita, y no me arrepiento en absoluto. Porque es que aún siendo un género que da poco para la innovación, (sí, lo que esperas de sagas así es mucho efecto especial y mucha música chula) ese toquecito de humor negrísimo que se ha convertido en el sello del director se deja ver tanto en el protagonista como en otros personajes más secundarios, (quién puede olvidar a ese traumatizado Hulk), y es que este tío, hay que admitirlo, todo lo que toca lo vuelve oro. Si existieran las vidas pasadas, fijo que era alquimista.

Como ya, claramente, le seguía la pista, cuando oí "pues ahora ha hecho una de Hitler" hasta que no la encontré decentemente en original subtitulada, (siempre me gusta ver las pelis en su idioma original) no pegué ojo. Y madre mía. Si estaba convencida que a este hombre le iba a costar la vida superarse, (es lo que tiene cuando mantienes un listón muy alto), Taika Waititi me dio un "zas, en toda la boca" a lo Sheldon Cooper, con esta versión del holocausto que me ha hecho reír y llorar a partes iguales, que me ha mantenido enganchada desde el primer segundo del metraje, y de la que no puedo decir nada desfavorable.

martes, 3 de marzo de 2020

Suspiria ( Darío Argento, 1977)



La obra maestra del maestro del horror italiano. De estridente sonoridad ( Goblin) y un virtuoso uso del color, la película se inspira libremente en un libreto de Thomas de Quincey, Suspiria de Profundis(1845),donde se describe la existencia de Las Tres Madres, de los Suspiros, de las Lágrimas y de las Tinieblas, que desde diversos puntos del planeta intentan gobernar los designios humanos.


Cual macabro cuento de hadas, el inicio nos muestra la salida del aeropuerto de la estudiante de ballet Suzy Bannion ( Jessica Harper) y su llegada a la Academia de baile, cuya barroca arquitectura será una protagonista más. 
" Tres lirios. Hay que girar el azul."  La bienvenida de Suzy no puede ser más enigmática y la revelación de la oración hundirá a la protagonista en un laberinto onírico ( físico y psicológico) .


Argento plasma en imágenes un título que pertenece también a De Quincey, Del asesinato como una las bellas artes (1827), muy en consonancia con la tradición del giallo anterior (La cola del escorpión (1971) o Torso( 1973) ambas de Sergio Martino y con todo tipo de muertes creativas) y del cual Profondo Rosso ( Darío Argento ,1975 ) significaba el cénit y bisagra a la par, pues dinamitaba toda la sintaxis del subgénero y abría nuevos senderos... Más esotéricos. 


Libremente inspirada en Blancanieves y los siete enanitos, la orgia visual de Argento nos remite a nuestros miedos más profundos y aflora nuestras tendencias más siniestras. Una bocanada de aire fresco en el infierno. El autor incluso se permite un ejercicio de autorreferencia, pues la solución al conflicto( la cual dejo en vilo) tendrá como objeto una pluma de cristal en clara alusión a su ópera prima El pájaro de las plumas de cristal ( 1969 ) espaldarazo definitivo del giallo y crisol depurador de todas las directrices marcadas por Mario Bava en la obra fundacional Seis mujeres para un asesino ( 1964 ).

Devastadora policromía.

Trilogía inconclusa durante muchos años, Argento rodó Inferno( 1980 ) tras el éxito de su predecesora y no del todo desdeñable y en 2007 culmina la historia de las Tres Madres con La terza madre. También fue objeto de un remake en 2018 ( Suspiria, Luca Guadagnino).

La fotografía de Luciano Tovoli es protagonista al igual que la arquitectura de Varelli, el ficticio arquitecto que diseña las casas de las Tres Madres , personificaciones de la Muerte. La escuela de baile es un laberinto que teje una telaraña de la cual es poco probable escapar y la música de Goblin una endiablada partitura que se muestra omnipresente. Muchos de los protagonistas de los films de Argento ocupan una faceta artística, simbolizando en ellos la capacidad del artista para atrapar elementos de la realidad que permanecen ocultos al resto de los mortales ( como siglos ha nos escenificó Platón en su Ión , como el propio Argento ilustró en El síndrome de Stendhal( 1996).


Descontextualización.

El espacio donde transcurre la película transmite simple y llana irrealidad , mientras el boceto de Goblin nos insinúa de continuo la presencia de La Madre de los Suspiros y su ausencia, dialéctica que encarna igualmente su concepto bello y macabro del crimen.

Así, desde su interior, el autor revienta todas sus propuestas estilísticas anteriores y se aleja definitivamente de su célebre trilogía zoológica ( la ya mencionada El pájaro de las plumas de cristal (1969) , El gato de las nueve colas (1970)y Cuatro moscas sobre terciopelo gris(1971)).

El argumento es una excusa para ilustrar una serie de acontecimientos a cual más nocivo, embriagador, lascivo... ¿ Cuándo la razón pierde su cetro qué nos queda? Pura metáfora... La realidad en su apogeo dionisíaco. 




Entrañas.

Cuando una obra nace de las entrañas se escapa de toda conceptualización académica. Suspiria es visceral . Buñuel lo era. Como también lo fue Lorca. No pocas similitudes se encuentran entre el duende andaluz y la tragedia griega. Precisamente por abandonar los caminos más trillados, la crítica más reaccionaria y corta de miras no supo apreciar las virtudes de este soberbio ejercicio manierista. Argento abandona la razón para dejar paso a la fe...

Catarsis.

"El miedo son 370 grados de temperatura corporal. Con Suspiria quise alcanzar los 400" ( Darío Argento)

En esos términos explicó el italiano su intencion con Suspiria. Finalidad conseguida sin duda. Y la siniestra textura de muchas de sus imágenes y música provoca en el espectador una purificación pocas veces alcanzada ante una obra cinematográfica. Muerte y redención . Ese soplo de aire fresco del infierno...



Lo mejor: sus 20 primeros minutos.

Lo peor: que Argento no hubiera parido más películas de este calibre.

Calificación: 10

domingo, 1 de marzo de 2020

Troll 2, 1990



Llevo semanas dándole vueltas a cómo afrontar esta crítica, porque, sinceramente, mira que el haberme leído todo lo que cayese en mis manos desde mi más tierna edad me ha dotado de un vocabulario amplio, extenso y nada desdeñable, pues he de confesar que, así y todo, a la hora de describir Troll 2, considerada peli de culto y una de las peores películas de la historia, me da la sensación de que me voy a quedar corta. 

Dirigida (ya es que es nombrar el término dirigir y me entra la risa) por Claudio Fragasso, conocido en la industria de la Italoexplotation por colaborar con el por entonces injuriado por la crítica Lucio Fulci, (cosa que claramente le dió al muchacho un subidón de autoestima alucinante), no se le ocurre otra que irse allá por el 89 con su mujer, Rossella Drudi, responsable del ¿guión? (el cual ella compara, lo juro, con Casablanca), y sus colegas a Utah, sin tener ni idea de inglés, y esto lo aclaro porque para el reparto deciden tirar de la misma gente del pueblo y algún que otro actor amateur, a los cuales intentan "guiar" en italiano, (que habría que verles la cara a los pobres) para rodar una peli "de esas de miedo adolescente que ahora andan tan de moda".

Y así, amigos míos, nace Troll 2, y os preguntaréis, y el 2 ¿a qué viene? ¿es que es secuela de algo? La respuesta es no. Y aquí entra en escena la estupenda idea del productor Joe D´Amato, (cuya trayectoria nos daría para otro post entero, creedme) que, con dos cojones, y sin pagar ni un duro, decide aprovechar el tirón que tuvo una peli de serie B titulada Troll, (1986) a manos del productor Charles Band.

jueves, 27 de febrero de 2020

Asylum, 1972



En los años 60 el cine de terror británico se puso de moda, buena cuenta de ello es que productoras como Hammer Films se dedicaron a explotar el género dejándonos joyitas oscurantistas, góticas y al más puro estilo de Edgar Allan Poe. 

Aquí sin embargo nos encontramos con una película de Amicus, una productora menor pero no por ello menos reseñable, que se especializó en relatos cortos, tandas o compilados de horror y fantasía, con un estilo digamos que más actual y contemporáneo (para la época, claro) y no tan recargado y barroco, sello inequívoco de la Hammer.

Asylum es, de la extensa cantidad de películas que tiene en su haber Amicus, mi preferida, cuyo director, Roy Ward Baker, autor de peliculones como Inferno, (1953), o The Monster Club, (1980), cuenta en esta locura coral con un guión de altura, a manos de Robert Bloch, que se inspiró en sus propios relatos cortos, y que es mundialmente conocido por ser el autor de la novela Psicosis (Psycho), que tan bien reflejó en la gran pantalla con el mismo nombre el gran Alfred Hitchcock, allá por el 1960.

martes, 25 de febrero de 2020

Parents, 1989



Parents (1989) es la única incursión en el largometraje como director del actor Bob Balaban, una cinta magnífica (sin duda de lo mejorcito de la época) que combina el terror y el humor negro a partes iguales, con una poderosa estética donde lo retro y el barroquismo toman protagonismo, casi como un personaje más del film.

Extraña, perturbadora, fantástica y deliciosamente divertida, casi como si fuera un juego va generando en el incauto espectador una inquietud que se va tornando ansiedad a lo gore, y que provoca irremediablemente que acabes mordiéndote las uñas casi sin darte cuenta.

Y es que aparte de la historia en sí, a la que no se le puede sacar fallos, y que tildaría venidos al caso como exquisita, nos encontramos ante una bien traída alegoría de la historia americana en los cincuenta, donde la prosperidad, la familia y sus valores tradicionales eran ensalzados, promovidos y aplaudidos.

sábado, 15 de febrero de 2020

The Irishman, 2019


Se echaba de menos al Scorsese del bueno, el de las historias de violencia, desenfreno y mafia. Bajo mi punto de vista, The Irishman es la magnífica llave que finalmente cierra un ciclo junto con Goodfellas, (Uno de los Nuestros,1989) y Casino (1995). 

Si juntamos estas tres obras podemos hacernos una idea de hasta que punto el Hampa y por ende el crimen organizado movió ficha en las facetas más importantes de la historia americana.

En diferencia a sus predecesoras,The Irishman se centra más en la influencia política, el poder creciente del sindicalismo y como todos estos hilos "invisibles" llegan a salpicar hasta al mismo presidente de Estados Unidos. 

Así, Scorsese nos narra, de un modo pausado y sereno a través de los ojos del anciano Frank Sheeran (Robert De Niro), una historia que comienza por el pequeño contrabando de carne y los sobres bajo cuerda, y su evolución posterior pasando por la droga, el control absoluto del juego, y por fin las conexiones finales con activistas importantes, senadores y políticos de todos los rangos.

viernes, 14 de febrero de 2020

Fido, 2006




Fido es una peli independiente canadiense cuyo director, Andrew Currie, (autor del genial corto Night of the Living, allá por 1997) nos narra una divertida distopía ambientada en la América de los 50, donde todo es colorido y perfecto, a no ser por el pequeño detalle de que viven amurallados tras una guerra contra los zombies, problema que han solventado gracias a ZomCon, la empresa responsable de un collar la mar de chulo que vuelve a estos díscolos sedientos de sangre en miembros útiles de la sociedad. Siempre que no se estropee, claro.

Protagonizada por una impresionante Carrie-Anne Moss (la recordarás por su papel de Trinity en Matrix) y un más que correcto Dylan Baker (Trick 'r Treat, 2007) como padres de Timmy, papel que da vida el pequeño K'Sun Ray (A Smile as Big as the Moon, 2012) un niño antisocial y retraído que encuentra en Billy Connolly ( Fuck, 2005), su primer zombie doméstico, el amigo que siempre deseó.

miércoles, 1 de enero de 2020

Moon, 2009



Con un pequeño presupuesto de tan solo cinco millones de dólares, Duncan Jones ( director más tarde de joyitas como Código fuente) debutó con este largo de ciencia ficción, con el que tropecé por casualidad hace más de una década, y cuya revisión me ha vuelto a dejar el mismo buen sabor de boca.

De estética retro, aunque ambientada en el futuro, tiene el mismo encanto de Estaciones como La Perla en la mítica serie Lost, por lo que si te mola el género, te vas a enamorar inmediatamente de su inteligencia artificial, un navegador de a bordo que nos evoca a un HAL 9000 en versión emoji, y que comparte el peso interpretativo con un magnífico Sam Rockwell.

Cooties, 2014


Los que hemos trabajado en una escuela primaria somos conocedores, de primera mano, del terror intrínseco que encierra intentar enseñar algo a un grupo de niños puestos de azúcar de la bollería del desayuno.

Si a esto sumamos que, dichos niños, se convierten en una horda de zombies dispuestos a comerse a su profesor y al que se ponga por delante, ay amigo, la guerra está servida.